sábado, 16 de julio de 2011

Lo que aparenta, no es

Lo que aparenta, no es
Salmo 55. 10-11

Estuve reflexionando en la lectura de esta mañana y me he animado a compartirla con ustedes, ya que lo que el rey David escribe en estos versos, es algo que continúa sucediendo en nuestros días.

El autor de este Salmo nos dice que “Día y noche patrullaban sus murallas para cuidarla de invasores” (Versión NTV). Y al igual que aquellos individuos, hoy en día nosotros nos preocupamos mucho de cuidar y proteger las cosas externas de nuestras vidas. Cuidamos nuestras casas haciéndoles grandes verjas, que aunque guardan un diseño hermoso, no dejan de demostrar nuestro temor a lo fatal, y nuestro instinto de preservación. Ha sido tan marcado el énfasis que hemos hecho en esto, que nos hemos encarcelados voluntariamente, sólo por pretender cuidar de nuestros bienes, y aunque esto no es del todo malo, muchas veces demuestra lo poco que confiamos en Dios.

Por otro lado, el verso nos dice que “el verdadero peligro es la maldad que hay dentro de la ciudad”. Y es aquí donde quiero hacer mayor énfasis, ya que por mucho que cuidemos lo exterior, al fin y al cabo, lo más importante es cuidar de nuestro interior, ya que del interior es que surge lo exterior.

¿De qué nos sirve tener casas lujosas y bien protegidas, si no tenemos un hogar? ¿De que nos sirve tener murallas fuertes, si tenemos una familia desintegrada? ¿De qué nos sirve prepararnos para emplearnos en empresas sólidas, si no nos esforzamos en cuidar y mantener saludable la empresa más digna y relevante, que es la familia?

Deseo de todo corazón, que nos esforcemos mas por cuidar y mantener fuerte nuestro hogar, con valores cristianos, arraigados en la Palabra de Dios, más que proveerle de las cosas externas que solamente lo adornan.

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